La pelea interna dentro del gobierno brasileño entre los estados de Río de Janeiro y São Paulo ha sido una constante por la disputa del Brazilian Grand Prix, y el primero de los mencionados está de rodillas.
El Tribunal Federal de Brasil, por conducto del juez Adriano de Oliveira França, emitió una orden judicial mediante la cual ordenó la suspensión del procedimiento de licitación para la construcción del Autódromo Ayrton Senna, futura sede del Brazilian Grand Prix en Río de Janeiro, por una serie de irregularidades en el proceso.
Lo anterior se desencadenó por las siguientes razones:
1) La falta de un dictamen de impacto ambiental, ya que en la zona donde se va a edificar el complejo automovilístico, está rodeado de una área forestal que está considerada como una área natural protegida en la zona de Deodoro;
2) La empresa comprometida que es Rio Motorpark, se encuentra evadiendo garantías financieras y, aparentemente, está ubicada en un paraiso fiscal; y
3) El presidente del consorcio Rio Motorpark, se encuentra coludido en los escándalos de "Mensalão Lava Jato", asunto envuelto en corrupción con Petrobras durante la administració del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, al tener adjudicaciones directas y simulación de contratos.
¡Tremendo lío para Jair Bolsonaro y para todo el gobierno carioca!, y justamente cuando se pensaba que con la nueva administración se acababa la corrupción que dañó su imagen a nivel internacional como país emergente.
Es una pena ver como poco a poco se acerca a pasos agigantados la despedida del Brazilian Grand Prix dentro de la Fórmula 1, una carrera que en el transcurso de las últimas 3 décadas se ha transformado en todo un clásico.
Interlagos mantendrá en 2020 su último año participando en el calendario oficial de la Fórmula 1 ante su inminente salida al no poder continuar financiando este evento deportivo ya que el gobierno local de São Paulo no cuenta con el ingreso suficiente para soportarlo, ni mucho menos con una posible privatización del inmueble, la cual ya está descartada.
En tanto, el "gancho al hígado" hacia Río de Janeiro y sus inparables problemas políticos sumidos en la corrupción no dejan buenas sensaciones de cara a la permanencia de la Fórmula 1 en Brasil.
Tal vez Chase Carey no se arriesgará en ensuciar su reputación en su negocio con "tratos chuecos" y esté pensando en dejar atrás el Brazilian Grand Prix y darle entrada a otras sedes que ya albergaron en el pasado a la Fórmula 1 como el próximo Dutch Grand Prix en Zandvoort, Países Bajos.
Una constante en la Fórmula 1 a mediados de la década de los 60's fue tener una carrera en tierras latinas, entonces ante este caótico panorama ¿será el momento de ver de regreso a la Fórmula 1 en Argentina tras los escándalos en Brasil y la posible salida del Mexican Grand Prix? No se ve tan lejana la posibilidad.
*Blackhorse/Lilith13

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