Para resumir rápido las cosas, la temporada 2019 de la Fórmula 1 para la casa de Maranello se califica con tres palabras: un rotundo fracaso.
Antes de los test de pretemporada, Ferrari prometió la llegada de un monoplaza que sería una gran evolución de la SF71H puesto que en esta ocasión aseguraban llevarse la doble corona que se les negó en 2018.
Asimismo, este auto contaría con pocos ajustes pero que presentaría un cambio sustancial, entre estos sería un nuevo diseño en la pintura vinílica clásica por un rojo mate, ¿por qué?, porque la densidad de esa pintura les permitiría tener un menor peso en el chasis y alcanzar una mejor velocidad punta, en otras palabras, toda la carne en el asador para mostrar el poderío de la unidad de potencia italiana.
Primer acierto, Ferrari fue inalcanzable en recta y para una muestra, los impresionantes y temibles datos obtenidos en Montmeló durante el invierno, mismos que dejaron temblando a Mercedes y que hacían suponer que las últimas glorias alcanzadas con Kimi Räikkonen y la F2007 hace más de diez años estaba al alcance de las manos.
Por otro lado, con la llegada al equipo del joven monegasco, Charles Leclerc, les permitiría tener una alineación más fresca y más ambiciosa tras el conformismo y la falta de ambición expuestos por "Iceman" en su retorno a Ferrari desde 2014, que junto a la amplia experiencia de Sebastian Vettel como tetracampeón mundial, parecería que serían el equipo a vencer.
Igualmente, el equipo fue renovado con la llegada de una directiva joven de la mano de Mattia Binotto como Director Deportivo del equipo y de John Elkann como Presidente de Ferrari tras la repentina muerte de Sergio Marchione.
Pero amigos tiffosi, qué equivocados estábamos por creer en sueños falsos, puesto que en un abrir y cerrar de ojos Ferrari comenzó a ver su suerte desde muy temprano en Melbourne al no mostrar el poderío que mostraron durante el invierno, que junto a las afamadas órdenes de equipo sobre Leclerc para favorecer a Vettel, comenzaron a mermar la tranquilidad y la armonía del Cavallino Rampante lo cual sigue siendo cuestionado hasta la fecha.
Y ya mejor ni hablar de la pésima racha en la que se enfrascó "Seb" desde el mes de julio del año pasado en Hockenheim, puesto que con cada despiste y cada acción inmadura y atrabancada en carrera todos los medios de comunicación llegamos a cuestionarle fuertemente como un gran campeón y piloto, así como su estancia tanto dentro de Ferrari como de la Fórmula 1, seremos de nuevo sincero y lo sentimos de antemano, un múltiple campeón no tiene permitido competir a ese nivel tan inferior en un deporte tan exigente, y mucho menos cuando se tiene a la espalda la gran historia del Cavallino Rampante, así como la opinión de la prensa italiana que ensalza a sus ídolos lombardos cuando triunfan y los expone en la cruz publicamente como si estuvieran en el Circo Romano cuando su rendimiento es sumamente decepcionante.
En fin, la realidad es que todo se vino abajo tras la muerte de Marchione y el despido de Maurizio Arrivabene.
Con la restructuración del personal en fábrica, directivos y pilotos, la afamada y prometedora SF90 careció en todo momento de un gran estudio aerodinámico y falta de inversión en el túnel de viento, ya que fue un monoplaza carente de carga aerodinámica el cual nunca encontró la ideal mimetización con los neumáticos de Pirelli.
Sin duda uno de los responsables directos de este rotundo fracaso es el mismo Mattia Binotto, ya que, como lo señalábamos previamente, tras una temporada 2018 muy productiva y ser la SF71H el mejor monoplaza escarlata de la era turbo híbrida, el ingeniero de Lausana se negaba a aceptar el déficit y las carencias de Ferrari durante este año al solo presuponer que "podría" ser solo una pequeña falta de equilibrio generada por algo de falta de carga aerodinámica pero que no se reflejaría en todos los circuitos y ¿qué creen señores?, después de 6 meses y tras la reanudación de actividades en el Circuit de Spa-Francorchamps Ferrari pudo recomponer "a medias el camino".
Llegaron las ansiadas victorias de la mano de Leclerc y, por supuesto, no podían esperar los problemas internos cuando reaparecieron las órdenes de equipo que culminaron en Interlagos con un toque entre sus dos pilotos en lo que se confirma que algo en Ferrari no anda nada bien.
¿Qué le faltó a la SF90?
No se trata de que le haya faltado, se trata de la falta de pericia en el desarrollo de este chasis.
En los test de pretemporada Ferrari mostraba en la SF90 un alerón delantero innovador, capaz de imponer una tendencia, mismo elemento que llamó la atención de Mercedes, pero que no fue lo que únicamente preocupó a un solo equipo, sino que el punto medular fue la unidad de potencia la que al destaparse por completo para generar mayor combustión "desprendía un olor como a zumo de pomelo" según mencionaba Christian Horner.
No obstante, y tras las investigaciones efectuadas por la FIA, se decretó que la unidad de potencia de Ferrari es completamente legal, aunque nos seguimos cuestionando si el factor que desencadena ese extra de hasta 16 CV en recta superior a Mercedes se genera por la bajísima carga aerodinámica generada desde el alerón delantero.
Hay que apuntar que Ferrari nos mostró algunas mejoras, pocas pero eficientes durante esta temporada:
La primera de ellas, y que fue de las más importantes fue en los distribuidores de flujo, mismos que presentó dos elementos que cruzan los respiradores de la punta de la nariz, la cual fue fundamental para generar más carga aerodinámica lo que generó en único 1-2 del equipo italiano en la temporada en el Marina Bay Street Circuit y la única victoria en manos de Sebastiam Vettel.
No todo quedó aquí, ya que de igual forma, pero no tan sustancial, el alerón trasero presentaba modificaciones en el diseño de los elementos del end plate dependiendo del tipo de circuito en que correrían, junto con otros elementos no menos llamativos que ayudaron a ganar más carga aerodinámica.
Futuro ¿incierto?
En algún momento de la temporada Mattia Binotto aseguró que este equipo está por llegar a ser como aquel equipo construído por Todt-Brawn-Schumacher, pero ¿estará en lo cierto? Seríamos muy severos para decir no, no obstante, la directirz no es la correcta.
Es cierto, es un equipo joven, pero en la sangre escarlata llevan la competitividad y el ímpetu de un equipo épico y legendario, pero con errores tan ridículos como el errar en los momentos claves de cada Grand Prix como al pescar el anzuelo de los ficticios pit stop de Mercedes deja mucho qué desear de un equipo de la talla de Ferrari.
Uno de los puntos álgidos en la temporada fue sin duda la bapuleada que se llevó Vettel por parte de Leclerc al ser evidentemente superado, no obstante, la constante de las órdenes de equipo dejó ver quién es el que tiene la batuta en el equipo, y tras esa pésima decisión, se perdieron importantísimas victorias en la temporada como en Sochi y en México donde claramente el joven monegasco tenía todo para darle a Ferrari otras victorias más y haber podido terminar su primer temporada con el Cavallino Rampante sólo por detrás de los dos pilotos de Mercedes, pero el hubiera no existe y Ferrari pagó a muy buen precio sus propios errores.
¿Llegará la redención en 2020?
Imposible saberlo y más con los antecedentes de este año, pero si lo planteado por Binotto a finales del año al decir que se encontraban en fase experimental, entonces es muy probable que el monoplaza del próximo año esté desarrollado en un 70% aproximadamente por una razón: los cambios al reglamento son ínfimos para la temporada 2020 de la Fórmula 1 antes del radical cambio que nos avecina para 2021.
En Ferrari deberán de procurar tener un año 2020 más productivo dejando a un lado las preferencias sobre "Seb" y tomar en cuenta el enorme potencial en las manos y los pies de Leclerc, puesto que con lo muy poco mostrado por la inestable SF90 se pudo observar que aún pueden ser capaces de batir a Mercedes, sin embargo, pudiéramos comenzar a hablar de una rivalidad tóxica entre sus dos pilotos al estilo Senna-Prost que pudiera orillar a Vettel en pensar sobre su estancia en Ferrari más allá en 2020 ante un Leclerc hambriento de victorias y que se encuentra en forma para pelearle del tú por tú a Max Verstappen o Lewis Hamilton con auto más competitivo.
Finalmente, la próxima temporada será crucial para definir el futuro inmediato del Cavallino Rampante respecto a sus pilotos, por las siguientes razones:
Primero, tras el doblete conseguido por Leclerc en Spa y Monza, el joven monegasco se afianzó un jugoso contrato hasta por 5 cinco años, con lo que es completamente innamovible en su butaca, y segundo, Vettel termina contrato con Ferrari a finales de 2020 con lo que la puerta se encuentra abierta de par en par para una posible e inminente llegada de Lewis Hamilton, o tal vez, volver a ver el apellido Schumacher que tantos suspiros, sonrisas, lágrimas y alegrías le regaló a los tiffosi de la mano del joven Mick una vez que se consolide como un piloto más maduro en su segundo año en Fórmula 2.
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*Blackhorse/Lilith13

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